Orando el mensaje del 5-11-96

“M. Te traje esta mañana a Mí para que descanses, hija. Tu mente está turbada y necesitas descanso.

Te hirieron, hija, en realidad fue a Mí a quien hirieron. Mi amor de Madre está sanando todas tus heridas. No te preocupes, Yo te sostengo en Mis brazos.

F. Acá estoy, Jesús.

J. Me consuela tu visita.”

Nos trajiste Mamita este mañana, nos despertaste, nos alimentaste y vestiste. Nunca te alejas de nosotros, nunca te alejas de mí. Saberte tan cerca y tan llena de Ternura para mi alma sedienta es lo que me da fuerzas para volver a creer y volver a darme cuenta de cuán amada soy… y así como me amas a mí, con esa intensidad, así amas a todos mis hermanos, aquellos por los que pido, a los que tengo prendidos en mi corazón y a los que yo no sé amar, perdonar.
Hoy que me traes nuevamente a tu Presencia y te pido ese Amor con que amas a los que no sé.
Hoy. nuevamente descansás mi alma, la descansás en tu Amor, en esta intimidad a la que me invitás, me descansás en la fe, en la oración, en la decisión de pertenecerte.
Siempre sabés más que yo, de mis heridas, y siempre está tu acogida para que vuelva a descansar y a dejarme sanar en tu Presencia.
Y volvés a decirme con insistencia “Déjate amar”, “Déjate amar”. Es tu Amor de Madre el que me sana, el que me está sanando. Es tu Amor de Madre el que me señala a Jesús, su Cruz, su entrega. Es tu inmenso, incondicional y firme Amor de Madre el que me despierta la conciencia, el entendimiento para decirme una y otra vez que fui redimida, que nadie me amará como Él y que Dios está Vivo.
¿Qué puedo hacer cuando me llamaste a ser víctima de Su Amor de Esposo?
Puedo dejarme amar.
Hoy, en tus manos sanadoras, me entrego al Jesús que me apasiona el corazón de amor a la vida, a los hermanos. Enamórame de Vos, enamórame de la vida que querés para mí!
” Acá estoy, Jesús.”
J. Me consuela tu visita.
(Maria Alejandra)

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