Fin del año litúrgico

“Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano…, sepan que el Reino de Dios está cerca. ” (Lc 21, 30-31)

Se termina el año litúrgico y estamos en la víspera del nuevo año que comienza con la espectativa, la espera, la esperanza, la preparación, el anhelo de lo nuevo.

Algo se cierra o se cae o se completa y algo nuevo comienza a florecer.

Dejémonos en la manos del Divino Jardinero para que el Niñito Dios, que quiere nacer en nosotros nuevamente, vaya preparándonos el corazón para saborear lo nuevo, gustarlo y desearlo a Él como nuestro mayor tesoro.

Ven Señor Jesús!

Que venga el Amor a los corazones de buena voluntad y perfume cerca de aquellas almas que aún no lo desean porque no saben lo que es ser amados, hasta que se abran a su Gracia.

Bendecido Adviento para todos.

 

Maria Alejandra

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