6 charla XI Encuentro PAM

6 charla XI Encuentro PAM

Ref: https://www.youtube.com/watch?v=KugouXwHu_M (desde el min 12)

(Desgrabación enviada por Maria Alejandra. Muchas gracias!)

Mt 19, 16-24

“Y he aquí uno, acercándose, le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, a saber, Dios; y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás; no cometerás adulterio; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre; y, amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Le dijo Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Y al oír el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Mas os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.”

En primera medida Jesús manifiesta que para Él la prioridad no es hablar sobre las bondades de los hombres o sobre las buenas acciones que podemos hacer. Uno sólo es el Bueno y uno sólo es la fuente de la Bondad y ante esta realidad más pecadores, menos pecadores, más virtuosos o menos virtuosos no hace a la cuestión ya que nadie puede mover un dedo hacia el Bien sin el beneplácito del Dios, sin su Gracia.

A Jesús le interesa la perfección. Jesús le dice a Fabiana “Yo no te elegí para hacerte más buena, te elegí para el matrimonio del Amor”. No me hables de lo que es bueno, yo no te elegí para eso, yo te elegí para algo más no te llamé para hacerte más buena. La misma pregunta que el hombre rico “¿Qué bien haré para tener la vida eterna?” “¿Por qué me preguntas sobre lo que es Bueno? Uno sólo es el Bueno.”

Jesús no quiere hablar de ser más bueno, a nosotros nos reúne para hablar de algo superior, del matrimonio del amor.

Jesús le dice al alma “Te veo rezar para ser mejor, te veo esforzarte para ser más buena. Te veo programar propósitos y sacrificios para cambiar lo que no te gusta de ti. Me agradan tus esfuerzos pero no es la esencia de mi proyecto para ti. Te llamé para algo mucho más grande”
A Jesús le interesa la perfección que no se trata de un crecimiento en las virtudes, de vivir prácticamente sin pecado, no es esa clase de perfección. Fíjense que el joven del evangelio cumple con todos los mandamientos incluido el de amar al prójimo como a sí mismo. Ese mandamiento está en la lista que Jesús le dice y él lo cumple, es decir que es muy virtuoso y con ese estado de vida, según Jesús, le alcanza para conseguir lo que él busca que es la vida eterna. Hay un detalle. El joven rico habla de vida eterna, Jesús no. Vida eterna en el evangelio está con minúscula. Porque es la concepción humana que tiene el joven sobre la vida eterna, para el joven la vida eterna es un premio y vive correctamente según los mandamientos por amor a Dios y a su ley pero también para ganar el premio el joven sólo busca lo que su pobre humanidad comprende, él busca eternizar su vida. Pero para Jesús esto no es lo mayúsculo. ¿Qué le puede faltar a un cristiano que no mata, que no roba, que no critica ni difama, que es fiel a su familia, que no dice groserías y que además hace innumerables actos de caridad por amor a sus hermanos, hace donaciones, visita enfermos? Ya tiene boleto pero no puede entrar aún en el reino de los cielos. En el evangelio, Reino de los Cielos está con mayúsculas. Se lo repito “es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar al Reino de los Cielos”. Podemos ser unos santos a los ojos de los demás, podemos ser muy virtuosos, hacer de todo y Jesús mismo nos dice “Con eso, te alcanza, para ganarte tu premio pero Yo te ofrezco algo más”.

El Reino de los Cielos es la unión de amor con Él es el matrimonio espiritual y esa es la perfección que le pide al joven, está haciendo todo bien pero debe dar un paso más ¿y qué representan las posesiones a las que debe renunciar? Es su propia humanidad, lo que él es, su vida misma, el yo egoísta que todavía busca el mérito, el premio, el reconocimiento de Dios por el bien obrado. Jesús le dice al joven rico “Si quieres la vida eterna (es decir zafar del infierno, saltearte hasta el purgatorio) cumplí los mandamientos. Ahora si me querés a Mí y nada más que a Mí todavía te falta una cosa más.”
J. Soy el dueño de este mundo y no hallo sitio en él, sólo en unas pobres
almas que se entregan a Mí. Soy dulce y cariñoso, ¿y quién me aprovecha?
¿Quién es más inteligente? Créeme, hijita, pequeña esposa de Mi Sagrado
Corazón, tú eres más inteligente que todos los sabios y doctos del mundo pues
has elegido la mejor parte y al MEJOR ESPOSO, el que nunca te defraudará.
Esposita mía, te amo con todo Mi Ser y Mi Corazón.
Estoy esperando tu respuesta.
F. Jesús, te acepto como mi esposo y mi Todo. Gracias Madre por regalarme a
Tu Hijo.
… ¡Qué dulce eres, Jesús!
J. Puedo serlo más si tú lo deseas.
Buscan milagros de sanación, hechos extraordinarios y en verdad he venido a sanar. ¿Pero quién busca sinceramente Mi Amor? Los pequeñines. Para ellos soy todo y me doy por completo. Ellos conocen la felicidad de ser nada en la inmensidad del Todo Infinito.
Y tú estás entre ellos, esposita mía. Te he despojado de tantas cosas para que seas sólo mía. ¿Te agrada la elección que he hecho?
F. En verdad me siento indigna, pero Tu Amor cubre toda deficiencia y debilidad. 4-9-94

Hacer mucho te lleva al cielo, con minúsculas. A lo que el pobre pensamiento humano concibe como cielo, pero dejarse amar te lleva a ser uno con Jesús.

F. Tengo un acelere encima. Dios, ayúdame. No quiero perder la paz.
P. No busques algo para hacer. Búscame. 28-5-97

El joven rico buscaba a Jesús para que le dijera qué le faltaba hacer, “Decime qué me falta hacer para que yo mismo lo haga”. Él hacía muchas obras de bien, era muy virtuoso pero le pedía a Jesús que le diga qué le falta hacer para volver a su ambiente de seguridades y hacer eso, el yo y lo que al alma le falta hacer es, justamente, dejar de hacer. En este estado de unión de amor el alma ya no busca las buenas obras, lo busca a Él para que Él obre cuando quiera.
Era lo que hablábamos de salir resucitado después de la Misa y dejar que el Espíritu Santo te inspira las obras. Jesús te va a decir “me quiero ir a la casa de tu hermano, quiero darle una ayudita a tu hermano, quiero ir a la parroquia tanto, quiero quedarme en un ministerio”. El servicio llega inspirado por el Espíritu. Ya es Él el que se quiere quedar, Él, el que quiere ayunar.

El joven rico tiene su primer encuentro con Jesús. Había escuchado algo y lo andaba rastreando, no para vivir con Él, sino para que le dijera qué le faltaba hacer.

El alma también llega a esta encrucijada. Aunque hace años trata de vivir un cristianismo auténtico hasta no entrar en la etapa del Amor, en el estado de matrimonio espiritual, puede decirse que sólo lo conoce de oídas. “Oí hablar de Él, todavía no lo encuentro”.

Hay almas bondadosas que han renunciado al pecado por amor a Dios y viven conforme a los mandamientos de su Ley, también han renunciado al mundo porque se han alejado de las vanidades pero todavía no han renunciado a querer amar a Dios con su propio esfuerzo y todavía andan buscando “eso que les falta hacer”. Siempre andamos buscando eso que nos falta hacer y, como andamos insatisfechos, buscando, nos metemos a hacer cosas que Dios no quiere y padecemos innecesariamente. Nos metemos en el grupo de la parroquia para apagar esas voces que te dicen “Y vos ¿no haces nada, no tenés un apostolado, no estás en el grupo de la parroquia?”. Entonces me largo a hacer cosas que no están dentro del Plan de Dios porque estoy buscando eso que me falta hacer y entonces sufro porque cuando me meto a hacer algo que no viene del Espíritu Santo, por más que tenga la buena intención de hacer una obra de bien, me sale mal o, a veces no pero no da el fruto que no tiene que dar. Cuando hacemos algo que no sale bien ¿oraste, discerniste? No, lo que pasa es que hay que hacer algo porque el Papa dice que hay que hacer lío, moverse, y salimos a hacer cualquier cosa con esa ansiedad que no viene del E S . Intentamos, con esas obras, apagar las voces interiores que nos dice que “movimiento” es vida y “quietud” es muerte entonces me muevo, tengo más vida y cuando más organizo la obra tiene más vida. Esto yo lo viví, lo padecí, lo maduré, tantas voces que dicen que no se hace nada, no se organiza nada, eso me movía a organizar algo que la Virgen no quería, retiros o convivencias, todo para el qué dirán, pero en realidad Dios nos va desapegando del esfuerzo por hacer esas obras buenas que me justifican ante Dios y esa es la seguridad que tenía el joven rico, porque él era bueno y seguramente en su pueblo era admirado porque era rico, ayudaba a sus vecinos, era bueno y seguramente hacía mucha caridad y era muy respetable, muy amable y eso es parte de lo que no habrá querido renunciar; porque él haciendo todas esas obras buenas estaba tranquilo ante Dios, estaba justificado, Dios lo miraba con complacencia… Es lo que uno siente. Pero Dios le dice “¿Vos querés vivir Conmigo? Andá, vende todo y vení.” Jesús dice “Sígueme”. Seguir a Cristo significa vivir con Él y vivir de Él. Ya no iba a vivir de su trabajo, ya no iba a alimentarse de sus buenas obras, del cumplimiento de los mandamientos, se iba a alimentar de Jesús, iba a vivir de Él, de su Amor, de lo que Él le dé. “¿Querés ganarte la vida eterna? Olvidate del infierno, del purgatorio, así como sos te ganás la vida eterna pero si renunciás a lo que te pido me ganás a Mí, Yo Soy el Reino de los Cielos (con mayúsculas).” Por eso es importante ver que en el evangelio está vida eterna con minúsculas y Reino de los Cielos con mayúsculas. Cuando Jesús dice el Reino de los Cielos se está refiriendo a Él, a la unión con Él. Le está dando la opción de que el joven se recueste en su pecho e intime con él, le está dando la opción de que sea Uno con Él y eso es el Reino de los Cielos y si nosotros no queremos dejar eso, vamos a ser como ese rico al que dice Jesús “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos”. O sea, es más fácil eso a que alguien apegado a su propio esfuerzo, apegado a su yo egoísta, apegado a sus buenas obras para justificarse ante Dios decida dejar eso por el Reino de los Cielos. ¿Es difícil? Lo dice Jesús pero Él nos reunió aquí y nos invita a decir que Sí y nosotros tenemos que decir que Sí porque el alma pequeñísima no sabe otra cosa, no sabe ni a qué tiene que renunciar… Entonces digan que Sí nomás y el proceso ya se pone en marcha. Ya no es “Voy a vender mi celular, voy a vender mi auto” porque a esta altura ya estamos desprendidos de las cosas materiales, le damos el uso que corresponde, si se descompone el micrófono hablo sin micrófono, si no tengo auto, camino; estamos desprendidos.

Jesús dice: “La etapa del noviazgo ha terminado, los tiempos del esfuerzo han cesado, es hora de morir al orgullo que te queda, al yo egoísta que vive en ti y que todavía se goza en su fortaleza para obrar el bien. Estás cansada del esfuerzo, Yo mismo te llevé al agotamiento para que de ahora en más sólo te goces en tu debilidad – como decía San Pablo – y me permitas darte todo. Es el tiempo del matrimonio, es hora de la mudanza. Consumado el matrimonio el Esposo lleva al alma a vivir con Él, en Él y de Él.” Es a lo que estaba invitando al joven rico. El matrimonio es un estado que debe renovarse permanentemente, durante la Misa, en las ofrendas, la novia pobre no posee más que su humanidad para entregar, la necesaria para entrar en la casa del Amado, es toda su riqueza que se pierde en los caudales del Esposo, Jesús Sacramentado. En la liturgia sobre las ofrendas hay una oración que dice: “Haz Señor nuestra ofrenda en la cual se realiza un admirable intercambio para que al ofrecerte lo que nos diste podamos recibirte a Ti mismo, por Jesucristo Nuestro Señor”.
Este pasaje del Evangelio adquiere vigencia en distintas etapas de la vida de fe. Jesús se encuentra con el alma y le hace notar que su accionar no es perfecto, ella cumple con los preceptos de Dios, esto sucede en una primera etapa en la vida de fe. Se cumple con los mandamientos de Dios pero todavía se busca la aprobación o la admiración, la estima de los que la rodean, se compara con otros servidores, los elogia mientras no la superen, se siente amenaza y menosprecia sus tareas y dones, trata de opacar sus acciones, murmura a sus espaldas, los critica, sus intenciones de servicio se manchan buscando mantener un sitial acomodado dentro de la comunidad. Comienza queriendo servir a los demás y termina buscando una satisfacción personal y egoísta. Busca desordenadamente ser amada y Jesús le dice “Si quieres ser perfecta ve, deshazte de esos deseos vanos, sé más humilde y sígueme.”
Luego viene otra etapa en la vida de fe. Porque al alma le lleva algún tiempo de trabajo interior para poder desprenderse de esa vana satisfacción y comenzar a buscar sólo la Gloria de Dios. Entonces el alma vuelve pensando seguir a Cristo y vivir con Él y que ya es merecedora de entrar al Reino de los Cielos y de pasar a la etapa del Amor, a la etapa de la unión con Dios y el alma tiene un nuevo encuentro cara a cara con Jesús y la escena del joven rico adquiere protagonismo nuevamente en su vida, le dice “cumple los mandamientos y obra sólo para la gloria de dios pero si quieres ser perfecto ve…”. Así, esta imagen del joven rico, va tomando relevancia en distintas etapas de la vida. Siempre hay una nueva cosa por renunciar para entrar en el Reino de los Cielos.
Me parece que en este retiro Dios nos llamas al desapego de nuestros vanos esfuerzos y al desapego de nuestras obras “buenas” pero que son fruto del yo egoísta y no del Espíritu.
Amén

(Desde min 12 hasta min 40)

(Desde min 51)
Sobre lo que se pregunta:
El alma pequeñísima si es por las virtudes heroicas está frita porque nuestra esencia es dejarle que Jesús sea el héroe. No nos da el cuero.
El heroísmo de ir cada día, dejando todo para ir a la intimidad con Jesús, muy pocos quieren practicar. Nadie se entera de eso y está bien porque a eso nos llama Jesús. “¿Querés vivir Conmigo? Bueno, renunciá hasta al heroísmo.”
¿Qué esfuerzo personal hace un santo? Ninguno, porque lo que hace es porque Jesús lo enamoró. San Francisco no dijo “Quiero ser rico, pero tengo que ser pobre”. Vivió una transformación en la se sacó todo y fue feliz.
No creo que haya dos carismas: el del esfuerzo y el de no esfuerzo. Hay el que se deja amar. Todos los santos se tuvieron que dejar amar desde horas de intimidad. Horas de oración, horas de dejarse amar. No tienen iniciativas de ellos, uno va y reza y Dios le inspira la obra que tiene que hacer. Es fruto del dejarse amar en todos los santos. No es otro carisma. La pequeñez es evangélica “El que no se hace como niño no entra al reino de los cielos”. No es que nosotros tenemos que hacernos como niños y San Felipe no es que el fue por otro camino que llegó Cielo. No. Se llega al Cielo por el Camino de la pequeñez, porque el santo, cuando se lee la vida, reconoce que ellos no hicieron nada. ¿Por qué? Porque se dejaron amar y se fueron dando cuenta que era Jesús que iba haciendo. Don Bosco, con todo lo que hizo, al final de su vida dijo “Todo lo hizo María”.
La historia es ir a recibir.

https://www.youtube.com/watch?v=KugouXwHu_M a partir del 12 min

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